Crecer on-line. Semana 4.

Como probablemente sepas, he trabajado durante muchos años en el sector de las tecnologías de la información, y tengo cierta debilidad por ese mundillo. Voy a tomarme la licencia de comparar, metafóricamente hablando, nuestro cerebro con un ordenador.

Un ordenador tiene algo que se llama sistema operativo. Se trata del software encargado de hacer que todo funcione correctamente. Aparte podemos instalarle software adicional que nos permitirá hacer un sinfín de tareas. Podemos instalar procesadores de texto, hojas de cálculo, juegos, programas para hacer música, retocar fotos y muchas cosas más.

Según la edad que tengas es posible que lo que voy a decir ahora te suene raro. En los años 80 teníamos los Spectrum o los Commodore, ordenadores avanzados para la época pero con los que ahora sería imposible trabajar. ¿Alguien se imagina intentar instalar un programa de edición de vídeo en uno de aquellos ordenadores? Imposible ¿verdad?. Este sería un ejemplo extremo, pero los hay no tan extremos. Gran parte del software que se distribuye ahora es imposible hacerlo funcionar en máquinas con versiones de sistemas operativos de hace 7 u 8 años. Por norma general, si el hardware lo soporta, debemos actualizar la versión del sistema operativo para que el nuevo software funcione. Además de la evolución que sigue un determinado sistema operativo debemos tener en cuenta que existen multitud de sistemas operativos que son incompatibles entre sí, es decir, lo que funciona aquí no funciona allí, por muy actual que sea. Para los entendidos en el tema, no quiero entrar en la evolución del hardware porque sería complicar el ejercicio y considero que no es necesario.

Pues bien, a nosotros nos pasa algo parecido. Cuando nacemos nos toca vivir una época en la que las cosas se hacen de una determinada manera, hay unas ciertas costumbres, disponemos de una tecnología determinada y a todo eso le sumamos todo aquello que nos van enseñando nuestros mayores – padres, abuelos, hermanos, etc. -. Todo eso va conformando nuestro sistema operativo que, en última instancia, va a determinar nuestra forma de vida y, tan importante o más, nuestra capacidad de aprendizaje y evolución.

Nos guste o no, las costumbres, la tecnología, y hasta los valores, cambian con el paso del tiempo y en ese devenir hay personas que se adaptan y personas que no. Te puedes mantener fiel a tus principios, la gran pregunta es si siguen siendo válidos en el momento actual en el que vives. Pongamos un ejemplo. Hace 50 años estaba mal visto, en muchos paises, que una pareja viviese en la misma casa sin haberse casado. Actualmente hay miles de parejas que conviven sin haberse casado.

Esta semana vamos a revisar nuestro sistema operativo. Te propongo que tomes consciencia de cuáles son los parámetros que rigen tu vida. Dicho de otra manera, toma consciencia de lo que está bien y lo que está mal para ti, y averigua cuándo se formó ese criterio. Este ejercicio te será útil para preparar el de la semana siguiente en el que trabajaremos las creencias. Como siempre utiliza tu cuaderno de crecimiento para reflejar tu trabajo.

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