Inquietud

La rama evolucionista de la psicología postula que el ser humano es inquieto por una cuestión genética. Concretamente porque nuestros antepasados, cuando todavía no dominaban la Tierra, tenían que estar muy alerta y atentos para no ser devorados por sus depredadores. Según esta teoría, los que se relajaban, sencillamente, morían.

Parece bastante lógica esta teoría y puede parecer que ahora nos pase un poco lo mismo con una gran diferencia: nuestros depredadores somos nosotros mismos. Hace miles de años los humanos se protegían unos a otros, ahora nos tenemos que proteger unos de otros. Bueno, no hay que protegerse de todo el mundo pero si reflexionamos, cuáles son nuestros peligros? Si entendemos que lo más valioso que tenemos es nuestra vida, que hay en este planeta que nos pueda hacer perder la vida? Lo mires como lo mires, aparte de algunos virus y algunas bacterias, el resto de cosas que nos pueden hacer daño dependen de otras personas o, lo que es peor, de nosotros mismos.

La inquietud, la angustia y la ansiedad de nuestros antepasados estaba justificada. Debían anticiparse al futuro y estar preparados por si aparecía un depredador, ahora bien, se trataba de un futuro inmediato, salvo eso, debían vivir el momento con intensidad. Debían vivir eso que tanto decimos en esta época, el “aquí y ahora”.

Está justificado que en los tiempos en que vivimos suframos tanta inquietud, angustia y ansiedad? Esta capacidad que tiene nuestro cerebro para anticipar el futuro, nos debe servir para vivir más cómoda y felizmente, no para inventarnos problemas que nunca tendremos. Sí, digo bien, que nunca tendremos. Constantemente elaboramos hipótesis sobre peligros futuros, tomamos las hipótesis como certidumbre y, lo que es peor, reaccionamos como si fueran realidad. Llegados a este punto nuestro cerebro no diferencia entre realidad o invención, no diferencia entre pensar en un problema que no tenemos y pensar en un problema real que sí tenemos. A partir de aquí nuestro cuerpo comienza a liberar sustancias para prepararlo para afrontar un problema “que no tenemos!”.

Como dijo Woody Allen: “Siempre obsesionado por la idea de la muerte, medito constantemente. No dejo de preguntarme si existe una vida ulterior y si, de haberla, ¿tendrán cambio de veinte dólares? “

Procura que tu vida no acabe estando llena de problemas que nunca existirán.

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2 Respuestas a Inquietud

  1. David Alonso escribió:

    Cuánta razón tienes Rafa! Hace años ya escuché que la mayoría de cosas que nos preocupan, no suceden nunca, pero aún así a veces nos dejamos arrastrar por pensamientos sobre el futuro en negativo que nos provocan esa inquietud que tan bien describes aquí.
    Por lo menos, me quedo tranquilo, sabiendo que soy consciente de ello. Creo que éste es el primer paso!!

  2. VIRGINIA SEGÚ escribió:

    Las preocupaciones son algo que arrastramos y nos enviciamos en darles lugar en nuestros pensamientos, me encanta la forma directa, clara y concisa en que explicas éste proceso.

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