¿Por qué carril conduces tu vida?

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Desde hace tiempo creo que la conducción de un vehículo, y el vehículo en sí mismo, es un indicativo de la forma de funcionar de la persona. Desde los que van siempre con prisas, pidiendo paso, pasando por los excesivamente cautelosos, capaces de entorpecer a los demás, hasta los más ansiosos que conducen en la queja permanente. En los procesos de coaching, en ocasiones, recomiendo a mis clientes que se observen a sí mismos mientras conducen porque es un ejercicio revelador cuando no lo has hecho nunca.

Últimamente me llama la atención la inmensa cantidad de vehículos que, por la autopista, circulan por los carriles centrales. Por todos los conductores es sabido que el reglamento de circulación dice que se debe circular por el carril más a la derecha disponible. Sin embargo hay muchos, demasiados, conductores que se empeñan a circular por los carriles centrales, ¿por qué?.

A mi entender es una postura relativamente cómoda, que no te obliga a hacer demasiados movimientos durante el trayecto, especialmente cuando nos aproximamos a una incorporación o a una salida, tramos donde los vehículos que entran y salen circulan a menos velocidad. El conductor que se instala en el carril central frecuentemente no se preocupa de hasta qué punto entorpece la circulación a los demás. Desconozco por qué no va por el carril de la derecha si está disponible, tal vez considera que es el carril de los lentos y no quiere serlo.

Algo parecido le pasa a muchas personas con su vida, se instalan en un punto intermedio y no se atreven a arriesgar lo más mínimo, y que no se considere esto una invitación a la conducción temeraria ni el exceso de velocidad. Se trata más bien de una invitación a observar lo que hacemos, por qué lo hacemos y para qué lo hacemos. Ir por la vida instalado en el carril central no tiene  por qué ser un problema pero a veces vale la pena disminuir la velocidad y cambiar a un carril más lento o, por el contrario, pisar el acelerador y cambiar a uno más rápido si lo necesitamos. En cualquier caso se trata de desactivar el piloto automático y conducirnos a nosotros mismos según aquello que queramos conseguir.

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