Vida más allá del divorcio

El divorcio es esa dicotomía entre el “para toda la vida” y el “hasta aquí hemos llegado”. Esta situación implica un impacto profundo no sólo en tu vida y en la de tu pareja sino también -y sobre todo- en la de tus hijos. Aunque ciertamente, es más sano tomar distancia si las cosas han tocado fondo, que mantener una relación por estricto mandato social.

Y en esta reflexión, seguramente te han venido a la mente cantidad de parejas que sostienen lo insostenible. Como si el sufrimiento fuera una especie de patología y parte necesaria de la convivencia.

¿Qué los mantiene en esta infelicidad crónica?

¿Miedo a la mirada del otro?

¿Incertidumbre por lo que vendrá?

No obstante, aquí nos referiremos a aquellos que se han enfrentado a esa difícil decisión y a todas las consecuencias que conlleva en lo personal y en ese nuevo estado de relación, con su ex y con sus hijos.

Yosoyyo

Superar un divorcio resulta en la mayoría de los casos un proceso ciertamente doloroso. No importa si lo veías venir, si lo has dejado agonizar o si has llegado a él de común acuerdo. Después de años de convivencia y de compartir un proyecto de vida, se vuelve compleja la idea de “soltar” y seguir adelante por separado. Pero como siempre, el tiempo es sabio y nos da la posibilidad de cicatrizar poco a poco cada grieta.

Pero no es sólo cuestión de tiempo. Eres tú frente a tus circunstancias con tus posibilidades para reacomodarte en esta transición.

El primero y mayor de todos los miedos es sobre cómo mantendrás el vínculo con tus hijos. Los hijos algunas veces (y lamentablemente) son parte del desgaste que conlleva una separación (discusiones, incomodidad, desinterés, etc.). Esto los deja en estado de completa vulnerabilidad e incluso, hasta podría provocarles cierta culpabilidad por la situación.

Ellos también deben sobrellevar el divorcio. Ellos también tienen que reacomodarse en el vínculo.

Está claro que la relación con ellos cambiará, aunque no necesariamente (después de lo que enumeramos) esto resulte algo negativo. Tú puedes hacer que ellos no la padezcan, y por el contrario, la transiten de la mejor manera posible comunicándote y dejándoles en claro que seguirás allí.

Otra de las mayores incertidumbres al separarte sea visualizarte en soledad. Hay parejas que generan una enorme simbiosis mientras están en relación: hacen todo juntos, renuncian a sus espacios personales, postergan proyectos porque no son compartidos, dejan de lado amistades porque sus inquietudes ya no coinciden con las suyas, e incluso se alejan de entornos familiares porque sus críticas resultan incómodas.

Todas esas decisiones las has tomado tú. Incluso la “decisión de decidir” como si fuerais uno.

Sin embargo, aquí estás y necesitas mirar hacia delante para reconstruir y proyectarte, mirar hacia los lados para revisar quién/es continúa/n a tu lado; y espiar hacia atrás sólo para perdonar y perdonarte.

REACOMODARTE PARA SEGUIR ANDANDO.

Está claro que cuando llegas a esta determinación, en general, no lo haces por un motivo único o por culpas unilaterales. En cualquier caso, este final es un capítulo que formará parte de tu historia personal y simplemente por eso, no se trata de un nuevo comienzo desde cero, significa seguir andando y conviviendo con todo ello, pero desde otro lugar.

Permitirte el acompañamiento profesional de un coach te ayudará a ver las cosas desde otra perspectiva y te facilitará una mejor relación con tus hijos y una aceptación genuina de tu nuevo estado de relación.

Entre otras cosas, te guiará para:

  • Ayudar a tus hijos a aceptar el divorcio.Hablar con sinceridad y decidir cuáles serán las palabras correctas y acertadas para explicarles la situación y la decisión.
  • Evitar comentarios negativos delante de ellos.Nunca, por más enfadado/a que estés dar lugar para que ellos asuman estar de un lado o del otro.
  • Adecuar las rutinas sin cambios abruptos o innecesarios.Todos los cambios deben hacerse basados en la más absoluta normalidad.
  • Seguir siendo padres, incluso con más fuerza y presencia.Los hijos son un amor infinito y para siempre.
  • Disfrutar de tu tiempo, con hijos y sin hijos.Habrá nuevos escenarios e incluso nuevas personas y/o reencuentros.

Eso es lo que decíamos: disfrutar de un nuevo comienzo, aunque sin poner el contador a cero.


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